Alimentos
transgénicos
Los alimentos transgénicos
son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de
otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han
incorporado genes de otro para producir las características deseadas.
En la actualidad tienen mayor presencia de alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maíz, la cebada o la soya.
La ingeniería genética o tecnología del ADN recombinante es la ciencia que manipula secuencias de ADN (que normalmente codifican genes) de forma directa,
posibilitando su extracción de un taxón biológico dado y su inclusión en otro, así como la
modificación o eliminación de estos genes. En esto se diferencia de la mejora
clásica, que es la ciencia que introduce
fragmentos de ADN (conteniendo como en el caso anterior genes) de forma
indirecta, mediante cruces dirigidos.Ventajas
Los
caracteres introducidos mediante ingeniería genética en especies destinadas a
la producción de alimentos comestibles buscan el incremento de la productividad
(por ejemplo, mediante una resistencia mejorada a las plagas) así como la
introducción de características de calidad nuevas. Debido al mayor desarrollo
de la manipulación genética en especies vegetales, todos los alimentos
transgénicos corresponden a derivados de plantas. Por ejemplo, un carácter
empleado con frecuencia es la resistencia a herbicidas, puesto que de
este modo es posible emplearlos afectando sólo a la flora ajena al cultivo.
Cabe destacar que el empleo de variedades modificadas y resistentes a
herbicidas ha disminuido la contaminación debido a estos productos en acuíferos y suelo, si bien es
cierto que no se requeriría el uso de estos herbicidas tan nocivos por su alto
contenido en glifosato (GLY) y amonio glifos nado (GLU) si no se plantaran
estas variedades, diseñadas exclusivamente para resistir a dichos compuestos.Desventajas
Se ha
discutido el posible efecto como alérgenos de los derivados
de alimentos transformados genéticamente; incluso, se ha sugerido su toxicidad.
El concepto subyacente en ambos casos difiere: en el primero, una sustancia
inocua podría dar lugar a la aparición de reacciones alérgicas en algunos
individuos susceptibles, mientras que en el segundo su efecto deletéreo sería
generalizado. Un estudio de gran repercusión al respecto fue publicado por
Exwen y Pustzai en 1999. En él se
indicaba que el intestino de ratas alimentadas con patatas genéticamente
modificadas (expresando una aglutinina de Galanthus nivalis, que es una lectina) resultaba
dañado severamente. No obstante, este estudio fue severamente criticado por
varios investigadores por fallos en el diseño experimental y en el manejo de
los datos. Por ejemplo, se incluyeron pocos animales en cada grupo experimental
(lo que da lugar a una gran incertidumbre estadística), ni se analizó la
composición química con precisión de las distintas variedades de patata
empleadas, ni se incluyeron controles en los experimentos y finalmente, el
análisis estadístico de los resultados era incorrecto. Estas críticas fueron
rápidas: la comunidad científica respondió el mismo año recalcando las
falencias del artículo; además, también se censuró a los autores la búsqueda de
celebridad y la publicidad en medios periodísticos.